AC Cars clásicos
AC Cars es caracter deportivo y leyenda del automóvil.
AC Cars es una de las marcas más antiguas y emblemáticas de la industria automovilística británica. Fundada en Londres en 1901, la compañía desarrolló a lo largo de su historia una destacada trayectoria como fabricante de automóviles deportivos, caracterizados por su elegancia, sus prestaciones y su cuidada construcción artesanal.
A lo largo de más de un siglo, AC Cars ha estado estrechamente vinculada al mundo de la competición, alcanzando un reconocimiento internacional gracias a modelos que combinaban ligereza, potencia y un marcado carácter deportivo. Su nombre quedó especialmente ligado al legendario AC Cobra, uno de los deportivos más icónicos de todos los tiempos, fruto de la colaboración con el piloto y constructor estadounidense Carroll Shelby.
La historia de AC Cars representa una parte fundamental del legado automovilístico británico, manteniendo vivo el espíritu de los grandes deportivos clásicos. Fiel a la tradición automovilística de su país, la firma ha creado algunos de los automóviles más emblemáticos de su época, destacando por su ligereza, exclusividad y marcado carácter deportivo. Su legado permanece estrechamente ligado a la historia del automóvil clásico y a modelos que hoy son auténticos iconos para los aficionados al mundo del motor.
Fundada en 1901 en Inglaterra bajo el nombre de Autocarriers Ltd., la compañía inició su actividad fabricando vehículos ligeros destinados al transporte. Su primer gran éxito comercial llegó con una práctica furgoneta de tres ruedas equipada con un motor monocilíndrico, que destacó por su robustez, fiabilidad y economía de uso. En 1922, la empresa adoptó oficialmente la denominación AC Cars, nombre con el que alcanzaría reconocimiento internacional.
Uno de los mayores logros técnicos de la marca fue el desarrollo de su célebre motor de seis cilindros en línea y 1.991 cm³, cuya producción se prolongó entre 1919 y 1963. A lo largo de más de cuatro décadas, este propulsor experimentó diversas evoluciones técnicas, incrementando su potencia desde los aproximadamente 40 CV de las primeras versiones hasta superar los 100 CV en sus últimas variantes. Se convirtió así en uno de los elementos más representativos de la identidad mecánica de AC Cars.
Tras superar diversas dificultades económicas durante el periodo de entreguerras y la posguerra, AC Cars vivió una nueva etapa de esplendor a comienzos de la década de 1960. El punto de inflexión llegó cuando el expiloto estadounidense Carroll Shelby eligió los ligeros chasis de la marca británica como base para desarrollar una nueva generación de deportivos de altas prestaciones, equipados con potentes motores V8 de Ford. Nacía así la legendaria saga AC Cobra, cuyos modelos, impulsados por motores de entre 4,7 y 7 litros de cilindrada, alcanzarían un enorme protagonismo tanto en carretera como en competición. Esta colaboración dio lugar a algunos de los deportivos más admirados de todos los tiempos y dejó una huella imborrable en la historia del automóvil.
Tras la etapa del Cobra, AC Cars continuó desarrollando automóviles deportivos de carácter exclusivo, manteniendo su apuesta por los motores Ford. Durante aquellos años colaboró estrechamente con el prestigioso carrocero italiano Carrozzeria Frua, responsable del diseño de elegantes cupés y descapotables que combinaban el refinamiento estético italiano con la tradición deportiva británica. Esta colaboración dio lugar a modelos tan distinguidos como el AC 428 Frua, un exclusivo gran turismo que representó una de las interpretaciones más refinadas de la filosofía de la marca.
MODELOS AC